Suances
se convirtió ayer en la capital mundial de Ferrari. Un
total de 135 máquinas italianas balanceó, desde
Hong Kong hasta Cantabria, el récord Guinnes de reunión
de estos coches. El Soplao, Fuente Dé y las carreteras
del litoral vieron ayer una mancha roja con cientos de caballos
galopando en su interior Corre el año 1923. Enzo Ferrari,
en aquella época todavía dueño, constructor
y piloto de su equipo, vence en el circuito de Savio, cerca
de la ciudad de Ravenna, en Italia. Al finalizar la carrera,
una mujer, la condesa Paolina, se acerca a él y le pide
que ponga en sus coches un símbolo de su familia. Se
trata del dibujo que colocó su hijo, Francesco Baracca,
en el avión con el que combatió y en el que murió
durante la I Guerra Mundial. A lomos de ese caballo a dos patas
y con la cabeza mirando al horizonte, Baracca derribó
34 máquinas alemanas. Hoy en día, ese 'cavallino
rampante' ya es el símbolo mundial de la marca de coches
más deseada del mundo.
En febrero de
2003, Hong Kong alcanzó a reunir a 125 de ellos, consiguiendo
un récord Guinnes que ayer le arrebató Cantabria.
A esta nueva
concentración, en la que toda la población de
Suances se volcó, llegaron participantes procedentes
de todo el mundo: Francia, Portugal, Bélgica..., así
como de diferentes puntos de España, desde Málaga
hasta Galicia pasando por Cádiz, Barcelona o Castilla
y León.
La villa marinera
se convirtió en un pequeño Mónaco, donde
el glamour y la potencia de 135 Ferrari recorrió la sinuosa
bajada hasta el puerto, donde un improvisado 'arco del triunfo'
certificó el nuevo récord.
Allí se
dieron cita alrededor de veinte modelos Ferrari, desde los clásicos
hasta los últimos vehículos diseñados por
la marca, entre ellos un 'Enzo', del que sólo se fabricaron
300 vehículos en todo el mundo y en España tan
sólo hay cinco. Esta joya cuesta cerca de un millón
de euros, y ha sido el coche más caro de la marca italiana
hasta la reciente llegada del FXX (800 caballos de potencia),
cuyos únicos 20 ejemplares cuestan cada uno 1,5 millones
de euros.
Ayer, el encargado
de batir a Hong Kong, al pasar con el número 126 por
el arco donde un notario y un delegado del Guinnes certificaron
la nueva marca, fue curiosamente un Ferrari color blanco.
Pero los ferraris
no podían marcharse sin visitar dos de los lugares con
más carisma de la región en este año 2006.
Así, la tecnología diseñada por el hombre
se encontró de frente con una joya de la naturaleza.
A las 10:30 horas, la caravana roja llegó a la Cueva
de El Soplao. Los participantes en el récord y las autoridades
visitaron la gruta por espacio de dos horas.
Más tarde,
y siempre por carretera nacional, los vehículos llegaron
a otro de los puntos clave en la ruta: Potes. Aunque no llegaron
a subir hasta Santo Toribio, se consiguió una estampa
inolvidable con los ferraris en Fuente Dé. Tras la comida,
los deportivos comenzaron el regreso a Suances, sin entrar en
la autovía, recorriendo algunas de las localidades más
importantes de la franja oeste de Cantabria: San Vicente de
la Barquera, Santillana del Mar, Torrelavega... Un recorrido
de lujo que culminó con la fiesta de Suances.
Ayer, además
de disfrutar del espectáculo de contemplar estas 'machinas'
y de batir un récord, se consiguió rendir un homenaje
a su creador, a un Enzo Ferrari visionario: «He elegido
a los automóviles como símbolo de extrema libertad
para el hombre».
Todo esto se
debe a la iniciativa de Ángel Cuevas, un empresario y
vecino de Suances, gran amante de los ferrari, que año
tras año organiza este evento.
(Noticia sacada de El Diario Montañés)
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